25 jul. 2007

Enfermos de Empatía. El personal médico y sus dificultades de comunicación.

La enfermera dice el apellido de mi madre y ella y yo entramos al consultorio . Él (el doctor, el grado cinco) está sentado de espaldas a la puerta de entrada, y no se da vuelta. La enfermera la ubica a mamá en una sillita que está frente al doctor. Yo estoy cargada con tapados y carteras, nadie me ofrece colgar nada y mucho menos sentarme, así que quedo paradita y digo 'Buenas tardes'. Él mira hacia atrás y con destreza de contorsionista sin girar su torso y apenas su rostro , me da la mano. Buenas tardes, responde. Mira a mi madre y le dice' -Y ?' (Esta es la tercera vez que vamos después de que él la operó) Mamá le cuenta. Él agrega '- A ver', se para y le revisa la nariz (por allí la operó). - 'Bueno, entonces le doy el alta', concluye. Allí yo le pregunto si hay cuidados, precauciones, qué podria pasar, qué sería motivo de consulta, etc. Nos contesta con sus habituales monosílabos y frases de no más de tres palabras. Cuando estaba internada mamá muchas veces tenía dolores y molestias y él respondía con su habitual verborragia: 'Es normal'. A este médico no habría que demandarlo por mala praxis, sino por mala sintaxis. La operación fue un éxito, la relación un fracaso. Con otras madres primerizas hemos comentado cómo muchos pediatras nos hacen sentir unas infradotadas, y alguna amiga me ha dicho "mi ginecólogo me hace sentir como una vaca". No son los médicos los únicos que sufren de empatitis, o sea, de la incapacidad de ponerse en el lugar del otro y decir esas cuatro bobadas que lo harían a uno sentir mejor, hacer esas cuatro preguntas que lo harían a uno sentirse escuchado, o hacer esos dos o tres gestos que lo harían a uno sentir que existe: darnos una bienvenida, mirarnos a los ojos, sonreír, ofrecernos una silla. Muchos empleados públicos, vendedores y atendedores de público en general, sufren de empatitis. El problema es que cuando es un médico quién la adolece, agrava la condición de sus pacientes y enferma a los familiares. Por supuesto que no son todos los médicos así, pero hay muchos. Y hay muchos funcionarios de la salud que actúan así. ¿Están invirtiendo en mejorar este aspecto las organizaciones de la salud de nuestro país? En otros países el asunto está a estudio con resultados muy interesantes. Vean este informe. Esperamos sus comentarios, opiniones y ejemplos. (Publicado por Ana Inés Pepe)

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Es terrible para el paciente que llega a un consultorio sintiéndose mal, porque nadie va a pasear a ver a un médico, con temores y por lo general muy nervioso, toparse con esa clase de médicos que no informan, hablan lo menos posible como si uno no lo mereciera, no contienen al paciente nervioso y lo que es peor, lo hacen sentir como un ignorante que viene a quitar el tiempo. Tal vez tenga su explicación por el lado del multiempleo, del no cobro de sueldos en tiempo, en fin, en toda la problemática que está pasando el mutualismo. Pero yo pienso que ninguna de esas razones justifican ese trato en una materia tan sensible como es la salud del ser humano indefenso que tiene enfrente.

Walter Pepe dijo...

La visión del médico infalible, hace tiempo a dejado de serlo: Hoy los pacientes ya no le creen todo lo que les dice, y en muchos casos discuten sus decisiones y hacen ver sus errores. Creo es hora se den cuenta que son humanos y bajen de su pedestal y traten a sus pacientes como sus iguales, utilizando un lèxico entendible, y los modales que la civilización practica.
Un Paciente